C A R G A N D O

El futuro de los medios tradicionales.

 
Desde 1960, cuando la agencia de investigación llamada Arpa, inició la red de comunicación, llamada internet, ha generado un uso masivo de herramientas, creciendo de manera sorprendente, siendo cada día más fácil usarla, convirtiéndose en la mejor herramienta para conocer y dar a conocer información, pero, tal y como ha sucedido en la historia de la humanidad con algunas de las palancas de cambio más importantes, como la imprenta (1440), la electricidad (1752), el ferrocarril (1830), el teléfono (1876), la radio (1901), y en el siglo XX, la televisión (1926), la computadora (1941), los teléfonos móviles (1973), los ordenadores, informática personal (1970-1980), considerada justamente una nueva revolución industrial (Klaus Schwab), también han generado confusión e incertidumbre en su adaptación.
En este siglo XXI, ese cambio disruptivo ha transitado, prácticamente, en tan solo dos décadas, es decir, se tienen características nunca antes visto como la velocidad, la magnitud y el alcance, que también han generado confusión e incertidumbre en el manejo de información que, incluso, han trastocado instituciones que hemos ido perfeccionando a lo largo de la historia la humanidad, y que aún no termina por consolidarse como lo es la Democracia.
Nick Bilton, prestigioso periodista estadounidense, comenta algunos artículos que advierten sobre las nefastas consecuencias de muchos de estos cambios en la comunicación (libro “Vivo el futuro y esto es la que veo) haciéndose planteamientos como, ¿podrán convivir los medios tradicionales con el internet y ahora con la era digital? (canales como las redes sociales). Como todo, no hay reglas u opiniones como verdades absolutas, todo depende en qué lugar y qué desarrollo cultural se tenga en la población objetivo, ya que muchos lugares en donde la internet es un lujo los medios tradicionales son no solo necesarios, sino que son fundamentales.
Evidentemente, con el paso del tiempo –en muy poco tiempo-, los medios tradicionales como la prensa escrita, la radio y la televisión, deberán seguir adaptándose con los medios digitales, pero conviviendo con objetivos diferentes, en tiempo o duración, penetración, adaptación en donde aún llevan ventaja, la credibilidad. En los medios tradicionales no se admiten réplicas, en los digitales, son incluso promotores y gestores, permitiendo replicar la información, como sucede ahora con las plataformas de las redes sociales, en donde la comunicación es horizontal, de tú a tú, de interacción, pero con información muchas veces sin sustento o argumento.
Por otra parte, en los costos de la transmisión de información se deberán adaptar a la nueva realidad ya que en esta era digital se han abatido de manera sorprendente.
Para evitar la información sin sustento o falta de credibilidad de los medios digitales, deberemos de tener una regulación específica, respetando el derecho humano de la libre expresión, para no seguir trastocando instituciones tan importantes como la Democracia.
En la era digital, las redes sociales por sí mismas no tienen contenido en la mayoría de las veces, en esa proliferación, generalmente, se evade el diálogo, un debate que es necesario, existe una falta de tolerancia que genera polarización, la convivencia es un ideal de la democracia, la libertad se construye dotándonos de nuestras propias normas, no declarándonos en guerra unos con otros; en la radio, la prensa y en la televisión, prevalece un freno responsable, que es justamente lo que le permite más credibilidad y hacer la diferencia.

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